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No creeras lo que le ocurrió a esta mujer luego de tener un orgasmo. No lo imaginarias jamas!

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Lucinda Allen, una mujer de 43 años, comento cómo el sexo con su marido la llevó a tener una gran hemorragia cerebral que la dejó en una silla de ruedas. El suceso sucedio momentos después de haber llegado al orgasmo por segunda vez. Empezó con un espantoso dolor de cabeza y, luego de varios ataques que la dejaron paralizada de la parte inferior del lado izquierdo, se le indujo médicamente un estado de coma.

Aunque al momento de esto ella tenia 6 meses de embarazo igual luchó para dar a luz a una pequeña sana, Marri-Alice. “Soy muy afortunada de estar aquí, pero no le desearía a nadie lo que me ocurrió”, dijo Lucinda. La señora comento que su neurocirujano cree que ella tiene una anormalidad congénita en un vaso sanguíneo, lo cual le daría una explicación a el dolor de cabeza que experimentaba luego de tener un orgasmo.

La chica siguió contando que durante su embarazo sufrió diabetes gestacional, por lo tanto tenia que controlar su presión arterial diariamente. Un sábado la tenía algo baja, así que tome la desicion de “ir a la cama con Tony”, su marido. Luego de tener el segundo orgasmo llegó el dolor, que para ella era habitual. “Comúnmente se siente como brisa de lluvia y jamas duraba tanto; sin embargo, esa vez no se fue y en poco tiempo me retorcía en agonía”, admitio.

En ese momento su esposo Tony llamó al número de emergencias para que su mujer recibiera atención médica de inmediato. Esta fue trasladada al Hospital Reina Elizabeth en Birmingham, en donde se le indujo el coma y se le realizo una craneotomía a fin de liberar presión en su cerebro. Afortunadamente, los ultrasonidos que le realizaron revelaron que su bebé no había sido afectado por la serie de ataques.Luego de seis días Lucinda despertó y se dio cuenta de que no podía mover el lado izquierdo de su cuerpo y un lado de su rostro se encontraba torcido.

Su niña nació 3 meses después del incidente, respecto a lo cual recordó: “fue un momento totalmente agridulce, ya que no podía cargarla. Tenían que colocarla en mi brazo derecho”. Por esta razón se sentía destrozada. “No podía ser la mama que había soñado ser siempre. No podía ir a cargarla como quería”.

Aunque, hoy en día Lucinda afirma que lo que le pasó le cambió la vida para bien, ya que “aprecio cada instante y el asombroso apoyo que mi familia y mis amistades me han brindado. Creo que ahora tengo una mejor perspectiva de lo que es el verdadero amor”, señalo.

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