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¡Increible! Sus supuestas “AMIGAS” De 13 años la llevaron a una “TRAMPA”, Y ESTANDO ALLÍ LE…

11 months
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El caso de Cassidy Trevan duele, duele mucho porque como madres nos solidarizamos con el sufrimiento de Linda, su mamá, y porque sabemos que el daño que esta horrible practica le puede hacer a los niños es incalculable. Sin embargo, lo que sus supuestas amigas le hicieron, no sólo raya con lo aberrante, sino que es la perfecta radiografía de un mundo en vertiginosa decadencia, un mundo en el que unas niñas de trece años son capaces de idear un plan para violar a su propia compañera de colegio…

Como la recuerda su madre, Cassidy era una niña muy tierna, un poco retraída, pero muy inteligente, era su tesoro, su única hija y su bien más preciado. La niña en ese momento de trece años de edad, se sentía agobiada por la presión a la que era sometida en la escuela, se burlaban constantemente de ella y un grupo de niñas había ejercido una condenable posición de verdugos, haciéndole la vida insoportable en las horas de clases y por redes sociales. Inventaban cosas sobre ella, se burlaban de supuestos defectos que tenía, hacían degradantes montajes de sus fotos y en general la herían y la agobiaban con todo tipo de acoso.

La situación se volvió insoportable y Cassidy no quiso ir más a la escuela. Su madre dolida y preocupada por el bienestar de su niña, estuvo junto a ella incansablemente y se puso en contacto con las directivas de la institución educativa para que tomaran medidas en el asunto y su hija pudiera retomar sus clases. Esto lamentablemente fue un error, porque al parecer nuestros jóvenes ya no respetan ninguna autoridad, están completamente fuera de control.

Tanto Cassidy como las niñas involucradas en el caso de Bullying, fueron citadas ante el director de la escuela. Este les advirtió que si no solucionaban el problema que entre ellas existía, se exponían a tener en el futuro próximo una sanción severa así que obligó a las acosadoras a pedirle excusas a su compañera. Noblemente, Cassidy aceptó las disculpas y se comprometieron a intentar una amistad.

El grupo que antes la agobiaba, ahora parecía abrirle las puertas de la amistad. Linda estaba contenta de que su hija pudiera superar el pasado e hiciera nuevos amigos. Cassidy se sentía nerviosa pero con el pasar de los días y viendo la supuesta buena voluntad de sus antiguas enemigas fue confiando cada vez más en ellas.

Hasta que un fatídico día, la citaron a las afueras de la ciudad con el fin de arreglarse para ir a un esperado concierto que tendría lugar esa noche. Ni mamá ni hija sospecharon nada. Cassidy puntualmente cumplió la sita y se presentó en el lugar acordado. Su peor pesadilla a penas comenzaba, lo que le hicieron fue tan doloroso y la lesionó a tal punto que más tarde le costó la vida…

Sus supuestas amigas la llevaron a una casa abandonada y allí la entregaron a dos horribles hombres que abusaron de Cassidy durante horas. La violaron de todas las formas posibles, desgarraron su cuerpo y su alma, la sometieron y le hicieron todo lo que quisieron. Sus amigas observaron todo, se reían y se burlaban mientras ella suplicaba que la ayudaran.

Cuando la adolescente regresó a su casa su madre no lograba entender lo que había pasado, cuando al fin comprendió la situación su alma se cubrió de dolor: no había traído a su hija a este mundo para que le hicieran algo así, no se había esforzado tanto trabajando con el sueño de brindarle un buen futuro a su niña para que un par de desgraciadas la entregaran sin piedad a unos monstruos, no había sufrido tanto dolor en el parto para que su ángel fuera profanado a tal punto, no había pasado cada día de su vida dedicada a su bebé, para que las destrozaran así. Su hija había sido violentada de la peor forma.

Cassidy estaba en shock, tenía demasiado miedo y le rogó a su madre que no llamara a la policía ni la llevara al hospital, Linda se compadeció de su hija y con el dolor más grande y haciendo acopio de todas sus fuerzas, la revisó, la limpió, curó sus heridas, la envolvió en una manta y la abrazó por un tiempo que pareció la mitad de sus vidas, ninguna quería salir de allí, de ese improvisado nido de protección.

Como era de esperarse la niña nunca regresó a la escuela, madre e hija se mudaron lejos de allí y trataron de comenzar una nueva vida. Fue imposible. El miedo de que las infelices esas publicaran las fotos de toda la violación que supuestamente tenían, la agobiaban minuto a minuto, temía también que los hombres que tan cruelmente habían abusado de ella cumplieran su promesa y regresaran para volverle a ser todas las cosas innombrables que le hicieron.

La joven era incapaz de salir de su casa, tenía ataques de pánico constantemente y nunca se logró recuperar, pese a los titánicos esfuerzos de su madre por salvarla, la chica perdió la batalla y el mes pasado, dos años luego de la violación, se quitó la vida. Con el corazón en la mano y destrozada por el dolor de haber perdido a su hija, Linda compartió estas sentidas palabras…

“Cass sólo tenía 13 años en ese entonces, y aún cuando pasé los últimos dos años haciendo todo lo humanamente posible por mantenerla con vida, ella nunca pudo superarlo. Aún cuando nos mudamos, ella nunca pudo regresar a la escuela nuevamente, nunca pudo rodearse de gente. Sólo bastaba un viaje rápido al supermercado, y ella terminaba desesperadamente llorando o teniendo ataques de pánico.

Ustedes saben quien soy, yo sé quienes son ustedes, y la policía también lo sabe. Espero que lo que hicieron los persiga por el resto de sus vidas, y si es que un día, si tienen la suficiente suerte para tener un hijo propio, recuerden lo que le hicieron a mi precioso bebé, y que imaginen cómo se sentirían que alguien les hiciera eso a sus hijos.

Cass era mi mundo, ella aún lo es. Pero ahora no tengo nada, y aún estoy intentando encontrar una razón para no ir con ella. Ustedes no sólo causaron la muerte de mi hija, sino que aniquilaron mi futuro con ella. Nunca podré verla casada, ni tener nietos.

No soy una persona malvada y vengativa… pero lo que ustedes hicieron… espero que nunca puedan perdonarse, y que jamás puedan olvidar el nombre de Cassidy Trevan. Tienen su sangre en las manos y será así por el resto de sus vidas.

El bullying mató a mi hija.

El bullying debe ser tomado en serio.

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