Loading...

Este hombre cambio a su mujer por unas mas bella y la vida le dio un giro inesperado.

4 months
370 Views

“La vida da muchos giros inesperados. Hace un año me separé de mi mujer, la dejé para estar con una que era más hermosa. Ya que mi ex esposa era obsesa, estaba muy flácida, tenía la piel full de celulitis y estrías, asi mismo como rollitos y barriga, no se cuidaba y menos se peinaba, no utilizaba maquillaje ni siquiera un poco de labial,  siempre tenia puesto vestidos largos y sin figura.

Sus uñas no se las arreglaba, extraña vez se depilaba, no utilizaba sostén y tenía los pechos bastante caídos, jamas se arreglaba las cejas, en fin; yo no tenia ya más atracción hacia ella, nada de ella me gustaba solo quedaba un recuerdo de la hermosa mujer que un día conocí.

Hoy, exactamente un año después de haberme separado de ella me encontré con la chica que un día fue mi esposa. Estaba despampanante, fabulosa; había adelgazado y no había señal de los rollitos y menos de la barriga. El cabello suelto que caía encima de sus hombros, un rojo radiante resaltaba de sus hermosos labios  y lucía un vestido que destacaba su cintura, parecía haberse hecho únicamente para ella. No parecía el cuerpo de una madre de tres niños, mis hijos.

Ahora me encuentro sólo, recordando que esos kilos de más fueron a raiz del embarazo de nuestro último hijo. La barriga flácida era porque se estaba recuperando de la inmensa barriga donde ella llevo por nueve meses los enormes regalos que la vida me ha dado. Sus celulitis era porque cambió el gimnasio para estar en casa cuidando de nuestros pequeños, no le quedaba tiempo para peinarse todos los días, y mucho menos depilarse, maquillarse o sacarse las cejas.

El poco tiempo que le sobraba lo usaba para mi al punto de olvidarse de sí misma. Solía colocarse en un segundo, tercer o cuarto plano. Cambió vestidos por pañales, tenía los senos caídos pero estaba feliz de haber amamantado a su hijos por dos años, no usaba sostén ya que se le hacia más fácil alimentarlos de esa forma. Y aún así, después de toda la estampida de cocinar, de planchar y limpiar, ella siempre sonreía y se veía feliz con su familia, para ella no había nada más hermoso.

Hoy se los cuento ya que, yo que se que es tener una verdadera mujer en casa, y la dejé ir. Lo dañe todo, perdí a esa mujer; cambié la belleza real por una belleza de fachada, pero aprendí mi lección, me faltó comprensión y mucho agradecimiento, y el saber reconocer el valor que tiene ser ama de casa.

Comments